Por Vanessa Law

Traducción no oficial de Pablo Vergara (la.trans.tienda)

Publicado originalmente en Crossdersser Heaven

 

Hoy estaba escuchado una charla de Brene Brown en TED sobre la vergüenza. Ella dijo: “si pones la vergüenza en una placa petri, necesita tres cosas para creces exponencialemnte: secreto, silencio y un juicio. Si pones la vergüenxa in una placa petri y la rocías con empatía, no puede sobrevivir. Las dos palabras más poderosas cuando estamos luchando son: yo también”.

Sentí un escalofrío recorriendo mi espina dorsal al pensar en mi experiencia transgénero. La vergüenza ha sido una compañera constante a lo largo de mi camino, me ha estado rondando incluso cuando hice la pregunta a mis lectoras “¿Te avergünezas de ser travesti?”, e incluso tras coronar victoriosa la cima sobre la vergüenza, soy consciente de que todavía está ahí, aguardando a que llegue su momento, esperando por una insurrección de mi espíritu.

Secreto

Quienes pertenecemos a la comunidad trans conocemos bien el secreto. Ha sido nuestro compañero de cama desde que supimos lo que significaba tener un secreto. Crecimos en el secreto y ocultamos nuestros sentimientos. A medida que florecemos como adultxs, luchamos desesperadamente para mantener nuestro secreto en lo más oscuro y profundo. Como un cáncer, el secreto devora nuestras almas.

Silencio

Como demonios gemelos bailando en el camino de la desesperación, el silencio y el secreto colaboran mano a mano. Nuestro deseo de secreto nos mantiene en silencio, y el silencio de la comunidad mantiene al resto en silencio. Muchas cosas han cambiado en los últimos 10 años. Las voces de quienes no podían abrazar el secreto durante más tiempo han lanzado un grito de esperanza en el silencio. Esa fue la razón por la que empecé Crossdresser Heaven*. Al principio era mi grito de auxilio – a mí misma, para entender que me estaba pasando. Después se connvirtió en un grito de esperanza – pequeño, como no podía ser de otra manera, añadí mi voz al coro de quienes ofrecían consejo, ánimo y paz. Conté mi historia transgénero. Compartí vuestras historias transgénero.

Juicio

El juicio todavía ronda entre nosotrxs – el juicio de nuestros corazones, el juicio de aquellxs que no nos comprenden, o a quienes no les importamos. Nos condenan como pecadores, como infieles, y nos acusan de todo tipo de libertinaje. Redujeron nuestra identidad a una sola palabra, borrando todas las buenas acciones y contribuciones para colgarnos del cuello la etiqueta “trans”. Para muchxs, la vergüenza fue tan fuerte que inclinamos nuestras cabezas y nos pusimos esta marca como si estuviese tatuada en nuestros corazones.

Empatía

Las cosas no tienen por qué ser así. No necesitamos ocultar un secreto, llorar en silencio o encogernos de miedo ante el veredicto que nos han endilgado. Queridas lectoras, maravillosas señoras y bellísimas almas gemelas, yo comprendo vuestro recorrido. Yo conozco vuestra vergüenza, yo siento vuestra luecha, y os tomo de las manos para ayudaros a levantaros una vez más. Estamos aquí juntas. Solas, ellxs pueden aislarnos y ridiculizarnos. Juntas somos fuertes. Juntas podemos cambiar las leyes y derretir corazones. Juntas podemos encontrar la comodidad y compartir el calor.

Juntas podemos verter el bálsamo de la empatía sobre la vergüenza. Dosificándolo tan generosamente que ni el secreto, ni el silencio, ni el juicio puedan jamás infectar la belleza de quienes hemos creado ser. Para todas aquellas que todavía no lo han oido, hoy os digo “yo también”.

———

*N.d.T.: También fue la razón por la que empezó la.trans.tienda

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