El Parlamento Vasco se convierte en el segundo parlamento del Estado español en aprobar una ley integral de transexualidad, siguiendo el modelo de la ley que ya se aprobó en Navarra.

El objeto de esta Ley de no discriminación por motivos de identidad de género y de reconocimiento de los derechos de las personas transexuales es garantizar el derecho de las personas transexuales a recibir de las administraciones públicas vascas una atención integral y adecuada a sus necesidades médicas, psicológicas, jurídicas, etc, en igualdad de condiciones con el resto de la ciudadanía. También tiene como objetivo proteger el ejercicio de su libertad en general, en los diferentes ámbitos de la vida social y, especialmente, a la hora de acceder a los distintos servicios públicos.

¿Quiénes se pueden beneficiar de esta ley?

Para esta Ley, son personas transexuales aquellas personas que han iniciado, o que ya han conseguido, la rectificación registral de la mención de sexo según lo establecido en la Ley 3/2007 (con lo que me deja la duda de si se entiende que aquellas personas que realizaron el procedimiento con anterioridad a esta serán sujetos de aplicación de la misma).

También se consideran como personas transexuales aquellas que presenten un informe médico o psicológico que diga que no tienen ningún trastorno de la personalidad que pueda confundirla respecto a cual es su identidad de género, y que mostrando una voluntad estable, indubitada y permanente al respecto, y que presenta una disonancia, igualmente estable y persistente, durante al menos seis meses, entre el sexo biológico y la identidad de género sentida como propia.

Queda por tanto excluido nominalmente el diagnóstico de transexualidad o disforia de género, pero, en la práctica, continúa siendo una ley patologizante. No basta con que una persona manifieste que es transexual, sino que esa persona debe demostrar, además, que no está loca. Mientras que como regla general el Código Civil presupone la cordura de todas las personas, y tan sólo admite la incapacitación de las personas si se demuestra que padecen algún trastorno, y, además, lo declara un juez, a nosotr*s, las personas trans, se nos presupone la demencia, y debemos demostrar que estamos en nuestros cabales antes de poder convertirnos en sujetos de derecho.

Presupone también esta ley que toda persona que dice ser trans, tal vez lo haga por capricho, por un deseo pasajero e irrelevante, y por eso también se exige demostrar una “voluntad estable, indubitada y permanente”, durante al menos seis meses. Sin embargo, cabe preguntarse como se puede demostrar la voluntad de hacer algo, si no basta con que la persona manifieste dicha voluntad. ¿Cómo se demuestra el deseo? Se deja en las manos del psicólogo o médico el elaborar los medios pertinentes con los que las personas trans podamos demostrar que cuando decimos tener una identidad de género distinta de la que nos fue asignada al nacer, lo decimos de verdad.

Esta definición de transexualidad, crea también una nueva jerarquización de personas trans. Están, por una parte, aquellas que tienen derechos, y por otra parte, aquellas otras que no tienen derechos. Puesto que esta Ley va referida a cuestiones de Derechos Humanos, podríamos decir que se produce una diferenciación entre las personas que son humanas, y las que no lo son.

A parte de este problema, es de destacar que la ley no exige más que tener residencia estable en el País Vasco para poder acceder a los derechos que contempla, y por tanto es aplicable también a inmigrantes, incluso a aquell*s que no hayan regularizado su situación de residencia (aunque supongo que la manera de demostrar la residencia en el País Vasco será empadronándose en uno de sus municipios).

¿Qué derechos reconoce esta nueva ley?

Una de las cosas más relevantes de esta ley de no discriminación por motivos de identidad de género es que obliga a las propias Administraciones públicas vascas a establecer programas de formación y sensibilización, para que el trato a las personas transexuales sea un buen trato, eliminando los prejuicios y la discriminación por razón de género que solemos sufrir las personas trans.

Además, la comunidad autónoma de Euskadi se compromete a ofrecer servicios de información, asesoramiento y orientación, incluyendo orientación legal, a las personas transexuales y a sus familias. También ofrecerán servicios de promoción de la defensa de las personas trans, y de lucha contra la discriminación.

Cualquier mujer trans (teniendo en cuenta que sólo se reconce como tales a las que tengan informes médicos acreditativos) que sea víctima de violencia machista, tendrá acceso a los recursos dispuestos para las mujeres en esta situación, sin requerirse que haya realizado los trámites de cambio de sexo legal, o que se haya sometido a algún tratamiento médico feminizante.

Esta ley prevé la creación futura de un documento de identidad administrativo que facilite la identificación de las personas transexuales hasta que completen el proceso de “reasignación de sexo” (supongo que se referirán al proceso de rectificación registral de sexo en el Registro Civil), y que también se ofrecerá para l*s inmigrantes hasta que puedan cambiar sus documentación en el país de origen.

La administración vasca tendrá, además, laobligación de eliminar de sus sistemas cualquier información respecto a la identidad anterior, o cualquier otro dato que pueda dar a conocer la transexualidad de la persona, excepto, como es lógico, los datos existentes en las bases de datos médicas.

Se establecen medidas contra la discriminación en el ámbito laboral, tanto en lo referente a la contratación de personal y la promoción dentro de las administraciones vascas, los organismos públicos y las entidades dependientes, como en lo tocante a la empleabilidad en las empresas privadas.

Acceso a los servicios sanitarios específicos para las personas trans.

Osakidetza – Servicio Vasco de Salud ofrecerá a las personas transexuales los diagnósticos, tratamientos hormonales y las intervenciones quirúrgicas necesarias, además de otros tratamientos que se establezcan en posteriores normas que desarrollen esta ley. No quedan, por tanto, configurados cuales serán los tratamientos exactos que se ofrecerán, pero sí queda claro que la administración vasca se obliga a ofrecer, al menos, diagnósticos, terapias hormonales, y algunas cirugías (sin especificar cuales, pero que por lógica deberían incluir las cirugías de reconstrucción genital).

Establece también esta ley que se establecerá una Unidad de Referencia en materia de transexualidad, que será la que establezca el proceso a seguir por la persona transexual. En la parte positiva, es muy oportuno que esta ley establezca el compromiso de crear al menos una unidad de atención sanitaria para personas transexuales, especialmente cuando recientemente se cuestionaba la posibilidad de que en España se continuasen ofreciendo estos servicios de salud. En la parte negativa, esto supone la obligación de todas las personas transexuales de Euskadi de desplazarse hasta dicha unidad, con el consiguiente gasto en desplazamientos que eso conlleva, la incomodidad, y la pérdida de jornadas laborales o de horas de clase para trabajadores y estudiantes. En mi opinión, la tendencia debería ser a ofrecer atención sanitaria a las personas trans en los centros de atención sanitaria regionales, especialmente cuando cada vez más se comprueba que los modelos de atención sanitaria en Unidades de Referencia suelen ser de escasa calidad.

El personal de esta Unidad de Referencia no tendrá las manos libres para tomar cualquier decisión sobre el proceso a seguir por las personas transexuales, sino que se establece la obligación de crear una guía clínica de atención  a las personas transexuales. De la redacción de esta guía dependerá la calidad de la asistencia sanitaria a las personas trans, y su mayor o menor autonomía a la hora de tomar las decisiones. En cuanto al tenor de la ley respecto a la autonomía trans, la tónica es que ofrecer la posibilidad de elegir los tratamientos, pero con ciertas restricciones que no quedan claramente definidas. Dependerá, pues, de su posterior desarrollo que el acceso a derechos tales como libertad de expresión, libre desarrollo de la personalidad, o a la salud propiamente dicha sean más o menos complicadas en función de las características más o menos binarias de la expresión de la identidad de género de la persona.

Se reconoce el derecho de l*s menores de edad transexuales a recibir tratamiento médico, especialmente tratamientos hormonales.

Transexualidad en el ámbito educativo.

Los currículos educativos deberán promover las comprensión de la diversidad de género, así comoestablecer medidas de atención a la diversidad del alumnado, progenitores y familia. Se adoptarán las medidas necesarias para proteger de la discriminación y el acoso tanto a estudiantes como a personal y docentes transexuales. Se realizarán programas de capacitación y sensibilización respecto a las normas internacionales de derechos humanos, incluyendo los concernientes a la identidad de género.

Conclusiones

Mi valoración de esta ley de no discriminación por razón de identidad de género es que se trata de una buena ley, bastante completa, aunque adolece todavía de una cierta tendencia a la patologización y medicalización de las identidades trans, con riesgo de que las identidades y expresiones de género no binarias queden excluidas del ámbito de aplicación de la misma. Esto se verá a medida que vayan publicándose los decretos que la desarrollen.

No obstante, la existencia de esta ley que reconoce la obligación de las administraciones públicas vascas a respetar la identidad de género de las personas trans, es ya un avance importante que esperemos que facilite el acceso de las personas transexuales a los servicios públicos. También me parece que la creación de un sistema de identificación administrativo puede ser de gran ayuda, si bien, al mismo tiempo, se corre el riesgo de que se convierta en una marca o estigma social. Este documento bien intencionado, al estar únicamente en posesión de personas trans, podría convertirse en una señal visual de la transexualidad tan contundente o más que un nombre o una letra “erroneo” en el DNI. Es necesario tenerlo en cuenta a la hora de desarrollar este aspecto de la ley, para crear un documento que sea lo más discreto posible.

La elaboración de una guía clínica oficial contribuirá notablemente a la seguridad jurídica de las personas transexuales, al ser un documento al que recurrir en caso de qe se produzcan arbitrariedades médicas. También, según  sea la redacción de la propia guía, esta podría incluir arbitrariedades que ya conocemos, como el establecimiento de plazos terapéuticos carentes de ninguna base (excepto la opinión de los propios médicos que la redacten, u otros documentos redactados igualmente en base a la opinión de quienes los escribieron), o el establecimiento de la experiencia de vida real como requisito de diagnóstico previo a la hormonación o al acceso a las cirugías, que tampoco está fundado en ningún estudio con base científica. En cualquier caso, si eso ocurriese, el tener tales requisitos redactados en un documento oficial facilitará la posibilidad de denunciarlos y eliminarlos del sistema con mucha mayor eficacia que en la actualidad, donde la arbitrariedad médica a la que nos tienen acostumbrad*s l*s profesionales de las Unidades de Identidad de Género se ha convertido en una situación de la palabra del médic* contra la del paciente

CONSIGUE UN 10% DE DESCUENTO

AL DARTE DE ALTA EN LA LISTA DE CORREO DE LA.TRANS.TIENDA

 

¡Ya casi estás dentro! Ahora ve a tu bandeja de entrada y confirma tu suscripción con el correo que te llegará. Puedes usar tu código ahora mismo para tener un 10% de descuento: DESCUENTO10

Pin It on Pinterest

Share This

Compartir

¡Compártelo con tus amigos!