Ayer, 19 de diciembre, mis amigas de Conjuntos Difusos y yo, junto con varixs miembrxs de ATA, acompañamos a Alba Doblas, diputada andaluza del Izquierda Unida, a registrar la Ley integral de transexualidad que ambos grupos (Conjuntos Difusos y ATA) hemos consensuado en los últimos meses, gracias a los espacios de debate creados por el grupo ALEAS, de IU.

Un camino que empieza muy atrás

En verano de 2009, una chica trans inmigrante brasileña, residente en Sevilla, me escribió a través del messenger para despedirse de mí. Decía que se iba a suicidar inyectándose una sobredosis de insulina que planeaba robarle a su compañera de piso, que era diabética. El motivo: que en la UTIG no le daban autorización para hormonarse, ni para entrar en la lista de espera para las cirugías. Tras haber dejado de ejercer la prostitución, se había convertido en una indigente que había pasado de vivir en una casa de acogida para trabajadoras sexuales, gestionada por unas buenas monjas, a vivir acogida en casa de aquella amiga diabética. La angustia que sentía le llevaba a, de vez en cuando, hacer llamadas de atención “intentando” suicidarse, pero, al mismo tiempo, poniendo medios para que sus intentos no pasasen de ahí. El peligro era que un día calculase mal y se le fuese la mano.

Podría haber ocurrido, pero no ocurrió. Ella sobrevivió a aquel día, y meses después empezó a salir con un chico portugués que era militar. Sin embargo, había conseguido el objetivo de llamar la atención. Kim Pérez y yo comenzamos a hablar sobre lo terriblemente injusto que es el sistema de autorización en el acceso a la atención sanitaria al que se nos somete a las personas trans, y de la necesidad de pasar a un sistema de decisión con autonomía, y bajo el principio de consentimiento informado.

Así nació el proyecto que llamamos “Autonomía Trans”, dentro de las actividades de Conjuntos Difusos. Empezamos dando palos de ciego. Fuimos a preguntar a un abogado, que no nos dio mucha información, aunque se indignó profundamente. Leíamos e interveníamos en la Red STP2012, sin terminar de encontrar exactamente lo que necesitábamos. Tratábamos de explicar al resto de los grupos trans que no formaban parte de la Red, y que en aquel momento se horrorizaban ante la idea de que cualquiera pudiese tomar autónomamente la decisión sobre como modificar su cuerpo, o de que cualquiera pudiese cambiar de nombre y sexo legal sin hormonarse, sin diagnóstico, y sin nada.

El test de la vida real

En junio 2010, La insistencia de la UTIG de Madrid sobre Ángela Guiterrez, para que se sometiese a la “experiencia de la vida real”, aunque eso le costase perder su familia y su trabajo (“ya te buscarás otra familia”, le dijo su psicólogo de aquella época), nos hizo darnos cuenta de que lo que se nos estaba exigiendo iba en contra de la propia Constitución. Era como si todo ese tiempo hubiésemos tenido delante un gorila de 500kg tocando los bongos, y no lo hubiésemos visto hasta ese mismo instante. Lo peor era que nadie parecía verlo.

Ángela y yo empezamos a estudiar derecho, leyendo todas las publicaciones que salían respecto a la transexualidad, con nuevos ojos. En septiembre de 2010, yo me matriculé en el Grado de Derecho. Espoleada por la crueldad (no hay otra palabra para describirlo) que la UTIG mostraba hacia Ángela, Kim Pérez recurrió a sus amigas Mercedes Belbel, María José Belbel, y Cristina Garaizabal, activistas históricas de los movimientos feministas y queer en España. Con la ayuda de Teresa, otra amiga de ellas, abogada y también feminista, fuimos capaces de sacar presentar ante la Defensora del Pueblouna reclamación contra la UTIG, y difundimos el “Manifiesto contra el Test de la Vida Real“, apoyado por casi 400 firmas individuales y colectivas de personas de todo el mundo. Este manifiesto hoy continua plenamente vigente.

Nuestra acción obligó a la UTIG a declarar que la “Experiencia de la Vida Real” no consistía en vestir de una manera determinada, en comportarse de forma determinada, en hablar con tus hijos, o con el resto de tu familia sobre si eres transexual, ni tampoco en contarlo en tu trabajo. La Defensora del Pueblo declaró que no veía nada de malo, pues, en el “test de la vida real”, pero, al mismo tiempo, dicho test de la vida real quedó vacío de contenido práctico. Si la “experiencia de la vida real” no consistía en nada de eso, entonces, no consiste en nada.

Llega la pseudo despatologización

Los movimientos de maquillaje de la WPATH y la APA durante los años 2011 y 2012, queriendo simular que consideran que la transexualidad no es una enfermedad, pero considerándola aún una enfermedad, y pretendiendo mantenernos bajo la tutela de psicólogos y psiquiatras, nos llevó a afinar más en nuestros planteamientos. Pero, además, otrxs activistas trans en todo el mundo se habían dado cuenta de lo mismo que nosotros. En 2012, se aprobó la primera ley en todo el mundo que llevaba a la práctica los principios de libre autodeterminación del género, y autonomía en el acceso a los servicios sanitarios específicamente trans, la Ley de Identidad de Género Argentina. Fue divertido, pero no sorprendente, ver como muchxs de lxs activistas trans que hasta el día anterior se habían horrorizado ante la idea de que cualquiera pudiese obtener reconocimiento legal y tratamiento médico de la transexualidad, sin diagnóstico psiquiátrico, se habían convertido, de la noche a la mañana, en defensorxs de la despatologización y la autonomía. Otrxs, todavía siguen en sus trece, con un discurso patologizante y excluyente, conservador, que bien podríamos escuchar en la boca de un miembro del Opus Dei, pero ya son muy pocxs.

Otras luchas activistas

Paralelamente, Mar Cambrollé, desde ATA, presionaba a los partidos políticos para que en Andalucia se aprobase una ley integral de transexualidad. Tras la Ley 3/2007, que permite la rectificación registral de sexo, bajo un régimen de autorización médica, Navarra fue la primera Comunidad Autónoma en aprobar una ley integral de transexualidad, que regulaba otros aspectos que habían quedado fuera (en 2012, el País Vasco aprobó su propia ley, muy similar a la de Navarra, que nació siendo vieja pues mantiene los presupuestos de patologización, tras haberse demostrado innecesarios en Argentina). Desde entonces, Mar ha venido realizando una fuerte acción política e institucional para lograr una ley de transexualidad en Andalucía, hasta que IU asumió el reto, introduciéndolo en el programa de Gobierno para Andalucía al realizar el pacto con el PSOE en esta Comunidad Autónoma. Sin embargo, esa es otra historia, y no soy yo quien debe contarla.

…hasta el presente, hacia el futuro

Cuando la puerta se abrió, estábamos preparadxs para cruzarla. Con lo que habíamos aprendido de todos estos años de estudio y activismo, Ángela, Kim y yo pudimos redactar el texto que ayer se registró en el Parlamento Andaluz. Mirando hacia atrás, nos damos cuenta de que aquellos primeros tiempos del año 2009, cuando hablábamos de la Autonomía Trans, y visitábamos al abogado sin saber muy bien que buscábamos, lo que buscábamos era esto. Si tuviese una máquina del tiempo, me gustaría volver atrás y decirle a mi yo de aquella época que acabaría encontrando el camino, y que sería fascinante.

Sin embargo, todavía queda mucho por andar. Este no ha sido el primer paso, ni el último, pero sí es uno de los hitos de esta historia: el aviso de suicidio, el test de la vida real, las elecciones andaluzas, las jornadas de Aleas, y ahora, el registro de la Ley. Como siempre desde que empezamos con esto, estoy deseando ver qué viene después.

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