Foto: LMAP (Megyarsh). Compartida bajo licencia C.C. 2.0 – Algunos derechos reservados – Atribución del autor.

En ocasiones se compara la transexualidad con el BIID (Bodi Integrity Identity Disorder), o trastorno de la integridad de la identidad corporal. Se trata de un trastorno que hace que las personas deseen la amputación de un mimebro que en principio está sano, llevándolas a autolesionarse para forzar la necesidad de la amputación, o a, al menos, a utilizar muletas o sillas de ruedas para confortarse con la sensación de moverse y vivir como si estuviesen amputadas.

Algunos conocidísimos activistas trans han hecho uso de esta comparación, preguntándose por qué hay un acuerdo generalizado en que es bueno que las personas trans nos operemos, y en cambio cualquiera trataría de impedir que otra personas se amputase un miembro.

Yo me plantee lo mismo cuando supe por primera vez de la existencia del BIID, y finalmente llegué a estas conclusiones:

Las ideas que desde la psiquiatría/psicología se han elaborado sobre la transexualidad están completamente alejadas de la realidad, así como también lo están en muchas otras materias ¿Qué significa esto? Que toda la información de la que disponemos acerca del BIID carece por completo de fiablidad. Deberíamos conocer no a una, sino a muchas personas con ese supuesto trastorno (supuesto, porque hasta el mero hecho de que se trate de un trastorno debe ser puesto en tela de juicio), hablar con ellas largamente, tratar de comprender diversas experiencias, ver en qué se parecen, en qué difieren, y a lo mejor, en diez o doce años podíamos llegar a alguna conclusión.

Opinar sobre lo que no se conoce, es de necios, y por tanto, no puedo opinar sobre el BIID. No puedo hacer ninguna aproximación, ni establecer una comparación con la transexualidad.

Por otra parte, realizar tal comparativa no parece necesario. La transexualidad no está en el cuerpo, sino en la identidad. La persona transexual es aquella que no está de acuerdo con la identidad que le fue asignada al nacer, y la manera de que dejen de existir personas transexuales es dejar de asignar identidades a la gente y de esperar que esta gente va a ser quien se espera que sea, simplemente porque se supone que tienen que ser esas personas.

Las personas transexuales que nos sometemos a una cirugía que acerque nuestro cuerpo a los modelos binarios de sexo, lo hacemos exactamente por los mismos motivos que las personas cisexuales. Existe la creencia de que nosotros somos una gente rarísima que nos sometemos a unas cirugías a las que no se somete nadie más, por motivos misteriosos y difíciles de comprender, pero se trata de una creencia basada en un doble rasero. Muchas personas cisexuales se someten a las mismas cirugías que nosotros. Muchos hombres cisexuales se hacen la mastectomía (aquellos que tienen pechos), y también se hacen faloplastias (si no tienen un pene), o cirugías reconstructivas (caso de penes demasiado pequeños, testículos que no descienden, ausencia de testículos, presencia de vulvas o lo incluso aberturas vaginales, etc). Las mujeres cisexuales se someten a todo tipo de cirugías de senos, y también se les retiran clítoris tan grandes que ya pueden llamarse penes, testículos sobrantes, se les hacen bulbas y neovaginas, etc… Estas cirugías, además, se suelen considerar totalmente imprescindibles, e incluso de máxima urgencia (especialmente cuando afectan a hombres, mientras que para las mujeres se consideran menos importantes).

Se considera lógico y normal que una persona cisexual cuyo cuerpo no se ajusta perfectamente a los cánones establecidos para la masculinidad/feminidad se sienta angustiada y avergonzada, y desee someterse cuanto antes a una cirugía (y aquellas que no lo desean, son tratadas con imcomprensión). Cuando son niños, los médicos animan a los padres a que les operen cuanto antes “para que no sufran”, incluso aunque no hayan alcanzado la edad para prestar consentimiento por si mismos. En cambio, si se trata de una persona transexual, todo son preguntas, recelos y sospechas ¿Por qué? En mi opinión, se trata simplemente de una cuestión ideológica.

En definitiva, yo respondería no se puede comparar la transexualidad con el BIID. Los hombres y las mujeres trans podemos compararnos con los hombres y las mujeres cis cuyos cuerpos no se ajustan a los modelos socialmente establecidos de masculinidad/feminidad, ya que la motivación para buscar acercarnos a ese modelo es la misma (ser reconocidos como seres humanos perfectos, o, tal vez, apuntalar nuestra identidad de género sobre la imagen de nuestro cuerpo, de modo que lo que sentimos, lo que vemos, y lo que encarnamos coincida en todos los niveles de nuestra mente). En cambio, las personas con BIID lo que hacen es justo lo contrario: alejar sus cuerpos de los modelos establecidos, convirtiéndose en seres humanos que socialmente se consideran imperfectos. Son, pues, situaciones que no sólo no guardan mucha relación, sino que incluso podrían verse como antagónicas, desde cierto punto de vista.

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