La gente suele preguntar a Lynn [Conway] “¿Cómo pudiste vencer el intenso miedo, y emprender las duras acciones necesarias para una transición allá por los años 60?”. Esta pregunta es importante, porque el miedo es el mayor obstáculo a la transición, incluso hoy. Hasta una persona con una motivación intensa, una actitud positiva, una planificación efectiva y la capacidad de aprender nuevas habilidades puede fracasar en su transición si no aprende a vencer su miedo.

El miedo obliga a mucha gente TG/TS a retrasar durante años hasta el paso más pequeño, como salir del armario ante alguien, organizar una cita con un consejero de género, travestirse un poco en público, o incluso entrar en una tienda para comprar maquillaje o ropa de mujer. Más allá de estas tareas sencillas, mucha gente TG/TS se preocupa demasiado por si van a ser aceptadas como mujeres, si podrán evitar la violencia, y si podrán hacer frente al dolor de la cirugía. Este miedo es resultado de preocupaciones reales. Pero no se puede permitir al miedo en sí controlar tu vida e impedir el progreso hacia metas importantes.

El miedo hace mayor daño cuando una persona trata de reducir su ansiedad al NO hacer algo que le da miedo. Por ejemplo, cuando una persona a la que le aterroriza la idea de hacer un discurso en público encuentra la manera de evitar dar un discurso, la reducción de ansiedad resultante es como “un premio para haber evitado dar el discurso.” No hacer cosas que dan miedo se convierte en costumbre para personas así, porque se dan premios por no hacer cosas. Sin embargo, al no hacer las cosas que les dan miedo, puede que nunca progresan hacia metas importantes. La única manera de romper este comportamiento de evasión es aprender como EMPUJARSE más allá del miedo y HACER cosas a pesar del miedo. Entonces recibes el premio de la acción decisiva positiva.

Sin embargo, esto es más fácil de decir que de hacer. Si actúas mientras sientes un miedo intenso, la gente que te rodea siente tu miedo y experimenta mucho malestar. Este malestar que siente la gente confrontada con una TS asustada en plena transición es como lo que sentimos ante una persona que da un discurso en público y es víctima del pánico escénico. No es que no nos guste esta persona, o que tengamos prejuicios, es una reacción instintiva el sentirse incómodo ante una persona muy miedosa. Esta “reacción al miedo” de la gente a nuestro alrededor aumenta el miedo de la transicionista. Así es que tomar iniciativas cuando estás nerviosa no funciona. En vez de esto tienes que encontrar la manera de aclimatarte al miedo y calmarlo.

Lynn aprendió cómo vencer al miedo cuando era adolescente haciendo escalada en rocas. A medida que progresó a las escaladas superiores, tenía que enfrentarse a movimientos difíciles, evaluar como podrían hacerse, y tomar decisiones sobre el riesgo y sobre la protección técnica que había colocado. Al efectuar escaladas cada vez más duras, aprendió a hacer movimientos difíciles con elegancia, como si estuviera justo encima del suelo, incluso cuando sólo había el gran vacío debajo de ella. Más tarde, cuando tenía que enfrentarse a algo que le daba miedo, pensaría en ello como si fuera un movimiento de escalada. Una vez que había calculado la acción a hacer, LO HACÍA, sin más. Dar un paso más allá del miedo de modo metódico se convirtió en costumbre. Muchas de las amigas de Lynn a lo largo de los años han aprendido lecciones similares a través de sus aventuras con el esquí, el patinaje, la gimnasia, montar a caballo, canotaje, carreras de motocross y otros pasatiempos físicamente duros. Quizás encuentres una actividad que te ayude a ti también.

La experiencia de transición de género en sí misma puede enseñar las mismas lecciones. Al empezar cuidadosamente con los pasos iniciales, la principiante puede aprender cómo confrontar sus miedos y aquietarlos antes de abordar los pasos más duros. La llave es encontrar pasos, modestamente miedosos, que DEBES HACER y PUEDES HACER y luego HACERLOS, llegado el momento, de modo decisivo. Esto puede ayudarte a aprender cómo calmarte antes de abordar los pasos más duros.

El miedo y la vergüenza de la principiante van a menos a medida que progresa. Los cambios físicos acumulados y las habilidades aprendidas en las primeras fases de la transición pueden dar lugar a una sonrisa de buen humor, mejor actitud, y más ganas de superar desafíos más duros en el futuro. Al practicar durante el proceso de la transición, se puede acorralar al miedo poco a poco, y reemplazarlo con esperanza, determinación y anticipación.

ADVERTENCIA: Asegúrate de tener en mente los riesgos reales de la transición y los factores que afectan al éxito

La discriminación, la intolerancia y el acoso no suelen ser los peores riesgos a los cuales tiene que enfrentarse una transicionista, aunque den mucho miedo. Los verdaderos riesgos son los que surgen dentro detí misma. Existe el riesgo de que no estés lo suficientemente preparada para transicionar, que te arriesgues a perder el empleo y no puedas ganar dinero, existe el riesgo de que no estés lo suficientemente segura de tí y con capacidad para poder franquear el laberinto de adversidades que implica una transición, y, peor aún: existe el riesgo de que a lo mejor no estás haciendo la transición por las razones adecuadas, y en este caso puede que seas totalmente desdichada después. ¡Éstas son cosas serias que deberías evaluar con cuidado!

Uno de los requisitos más importantes para el éxito es la capacidad de dejar atrás todos tus sentimientos de vergüenza, turbación y culpabilidad sobre tu transexualidad, y avanzar con elegancia y dignidad, aunque los que te rodean reaccionen de modo negativo. Si la transicionista no puede deshacerse de todos sus sentimientos de vergüenza y turbación, puede que estos sentimientos crezcan en vez de disminuir en la medida que avanza la transición, y esto desencadenará dificultades emocionales serias. Esta dificultad a la hora de tratar la vergüenza y la turbación, junto con la necesidad de expresar su carácter femenino pueden causar que la transicionista “sobreactúe,” y se presente o hable de su transición de modo extraño o descontrolado, escandalizando a los demás. Aprender a aceptarte a ti misma y a deshacerte de todos los sentimientos de vergüenza y de turbación, es un área donde la ayuda socio-psicológica es crítica y donde puede ayudar mucho.

De otra parte, es muy importante ser realista y evaluar si eres lo suficientemente hábil para poder hacer algo así de difícil. Sin embargo, puede que sea muy difícil evaluar tu propia “competencia” en este tema. Recuerda, ¡los incompetentes no se dan cuenta de que son incompetentes! No reconocen la incompetencia en los demás, ni pueden verse como los demás les ven. Así es que no pueden hacer las correcciones necesarias para tener éxito. Gente así cree que se le acepta como mujer mujere cuando no se le acepta, y luego acusan a los que les rodean de ser mezquinos en vez de trabajar en sus propias dificultades reales para ser aceptadas como mujeres.

Es posible que una transición exitosa esté fuera del alcance de las personas que no pueden aprender nuevas habilidades rápidamente al observar cuidadosamente cómo hacen las cosas los demás, y luego evaluar las reacciones de los demás cuando ellas mismas intentan hacer las mismas cosas. Una transición exitosa requiere mucha habilidad y sentido común, la capacidad de aprender nuevas habilidades prácticas rápidamente, mucha motivación y mucho trabajo duro.

Un buen consejero de género te puede ayudar a examinar con objetividad las opciones que tienes para transicionar, y ayudarte a calcular si tienes lo que hace falta para tener éxito. Los grupos de apoyo y otros grupos de amigos TG/TS pueden ayudarte mucho al proporcionar ejemplos contra los cuales medirte. Es muy difícil, casi imposible, hacer esto sola, y la voluntad de buscar ayuda y los consejos de los demás serán importantes para el éxito. Ver lo que hacen los demás y ver cómo les va puede darte una nueva y valiosa percepción de cuanto de bien lo podrías hacer tú. Sin embargo, recuerda que las amigas TG/TS a menudo serán demasiado simpáticas, y no te dirán cuando tienes que hacer grandes mejoras en tu presentación. A veces también, cuando lo estás haciendo bien, tus amigas TG/TS pueden ponerse celosas e intentar herir tu confianza. Así que deberías escuchar a tu propio corazón a la hora de tomar decisiones grandes, y no depender solamente de la opinión de los demás.

La planificación financiera cuidadosa, planificación de empleo, presupuestos y planificación de contingencias son esenciales para el éxito también. Recuerda, corres el peligro de “estancarte en medio de la transición” si te quedas sin dinero y no te aceptan como mujer ni te dan empleo en consecuencia. ¡No caigas en eso nunca! Algunas chicas-T atractivas pueden prostituirse como último recurso, pero esta ocupación trae consigo todo un nuevo juego de riesgos y peligros. Lo mejor es conseguir habilidades para que puedas conseguir trabajo fácilmente, y luego trabajar muy duro para ahorrar para la transición.

La capacidad de hacerse dura de corazón y poder vivir con las reacciones negativas de la familia y de los amigos es importante también. Tus padres y otros parientes pueden intentar impedir tu transición o impedir la cirugía, incluso si eres una transicionista adulta. En algunos casos incluso pueden intentar meterte en un asilo. Poder hacer muchos nuevos amigos puede ayudar a compensar la pérdida de familia y antiguos amigos. Mucha gente TS hace muchas amigas TS durante la transición, y luego utilizan su mejorada habilidad de hacer amigos en su nueva vida posoperativa.

Asesorarse sobre los riesgos, tomar decisiones y acciones durante la transición:

Como puedes imaginar ahora, la persona que se enfrenta a una transición de género, sea TG o TS, tiene que franquear un laberinto de riesgos y dificultades, y la mayor parte de las veces, tiene que hacer esto sola. Puede conseguir ayuda de consejeros de género y grupos de apoyo, de amigas y conocidas TG/TS, y de la información y los contactos que se puede conseguir a través de Internet. Sin embargo, la situación de cada una es tan diferente, y tiene tantos factores únicos, que no hay “una manera única de hacer esto.” Al contrario, hay muchas opciones y muchas maneras de hacerlo. Cada persona tiene que recopilar mucha información de fondo y luego ser muy imaginativa a la hora de construir el mejor camino a seguir.

Una vez que una persona se ha comprometido a una transición y puede ver un camino que puede funcionar, tiene que tener decisión, pasar a la acción y no dejar que el miedo le retrase en cada paso, y en consecuencia que se quede atorada en la transición.  Por otra parte, tiene que ser flexible y capaz de solucionar las contingencias y los problemas que encuentra en el camino. A veces las cosas no irán como se ha planificado, y tendrá que encontrar un modo de esquivar estos problemas. Los planes que son demasiado estrechos e inflexibles, y los planes que dejan poco margen de error se desbaratan con facilidad. Intenta siempre que tus planes dejen espacio para imprevistos.

Conseguir acceso a los últimos adelantos, asesorase mucho sobre los riesgos, tomar decisiones en el momento adecuado, y luego realizar las acciones decisivas a pesar del miedo: estas son las cosas que la transicionista tiene que habituarse a hacer, y a hacer bien, si quiere tener éxito. No es sorprendente que la gente en transición suela parecer “obsesiva” a los demás. De algún modo, tiene que ser un poco obsesiva para poder franquear todos los desafíos a los que debe enfrentarse.

De hecho, una de las mayores dificultades a las que tienen que enfrentarse las transicionistas esel de mantener la calma y hacer las cosas con elegancia y dignidad en una época en que están muertas de miedo, experimentan mucho dolor y turbación y tienen que enfrentarse a muchas preocupaciones sobre como saldrá todo al final.

Afortunadamente hay muchas historias y ejemplos que las transicionistas pueden utilizar para visualizar como hacer su propia transición. También hay muchos sitios Web de apoyo con información sobre tratamientos y servicios actuales, y para ayudar en planificar los detalles de una transición, y entre ellos se destaca en particularel El Plan de Carreteras TS de Andrea James (Andrea James’ TS Roadmap) que es la principal guía para transición de hombre a mujer. Toda esta expansión de información hace más y más llano el camino para las que transicionan.

¿Cómo pueden ayudar la familia, los amigos, los profesores y los compañeros de trabajo en una transición?

Una vez iniciada, la transición es una cuestión de vida o muerte para la transexual. No se hace para gratificación sexual, ni para el escándalo de los demás. Sin embargo, los cambios físicos dramáticos de la transición pueden asombrar y asustar a los que conocen a la persona. También hay muchas cuestiones prácticas, como qué nombre utilizar, qué género gramatical, cómo explicarlo todo a la familia y a los amigos. Puede parecer que hay que pasar por un sinfín de peligros y traumas.

Un problema mayor es que a los amigos y seres queridos siempre les cuesta trabajo “soltar” a la antigua persona, que parece haber muerto, y “volver a conocer” a la nueva persona. Si la nueva persona tiene restos fuertes de la antigua, es posible que los demás tarden en aceptar el nuevo género de la transicionista. Si los restos son débiles y la antigua persona parece haber desaparecido, es posible que odien intuitivamente a la nueva persona por haber “matado” a la antigua. Muchas mujeres TS pierden todo contacto con sus seres queridos, familia, parientes y amigos pre-transición, y tienen que empezar de nuevo para encontrar amigos, compañeros y amor después de la transición (por cierto, esta fue la experiencia de Lynn durante su transición).

Además, los cambios en la apariencia física que resultan de la terapia hormola y la cirugía pueden ser suficientemente profundos como para causar agudos conflictos internos en los demás. Por ejemplo, algunos varones verán la persona al inicio como “un hombre con un vestido” y se burlarán de “él,” pero un año después sentirán una angustia interna cuando su subconsciente empiece a reaccionar ante la transexual, cada vez más feminizada, como ante una mujer sexualmente atractiva. Otras personas simplemente no “verán” los últimos cambios y seguirán pensando en la persona como “un hombre con vestido,” y así se convierten en el blanco de curiosidad y de reprimendas cuando se equivocan groseramente en el uso de los pronombres (por ejemplo, referirse a ella como “él” todo el tiempo, cuando todos los demás ahora ven “ella”).

Así que la mujer que transiciona tiene que arreglárselas cada día, no sólo con los cambios enormes que se están produciendo en su cuerpo y su estado emocional, sino también con los cambios, de una variedad amplia, en las mentes de todos los que la rodean. Un poco de empatía y de ayuda amable en los asuntos prácticos por parte de los amigos y compañeros de trabajo hacen mucho para hacer más llevaderas algunas de estas cargas de la transición.

Los medios de comunicación no ayudan, porque durante décadas, ha sido costumbre referirse a una mujer TS post-operada como “un hombre que ha cambiado de sexo,” e incluso utilizar pronombres masculinos al referirse a ella. Esta práctica horrorosa fue instigada hace décadas por el servicio de noticias Associated Press (AP)*, y las historias que difunden acerca de mujeres TS suelen llegar de AP en este formato. Esta práctica ha hecho un daño increíble a las vidas de mujeres TS al distorsionar groseramente su imagen ante la sociedad, y hacer que la transición sea una época aun más difícil para ellas.

[*Nota: Esta práctica de AP fue recusada con éxito por los grupos activistas GLAAD y GenderPAC. El nuevo libro de estilo de AP estipula que todos los reporteros deben dejar decidir a la mujer transexual por si misma qué nombre y género quiere que se utilice en los artículos de prensa sobre ella.]

A causa de las continuas complejidades médicas, legales, burocráticas, de empleo, religiosas e interpersonales, cada transexual se encontrará con cientos, sino es que miles, de personas durante su vida en situaciones donde su historia pasada la “delate,” no importa lo bien que sea aceptada como mujer. Actualmente, en muchos de estos encuentros se puede tratar a una mujer TS con desdén, desprecio o con una reacción de asombro.

El efecto acumulativo de todos estos rechazos y encuentros dolorosos puede desanimar al espíritu más fuerte. A la mujer transexual en medio de una transición le parece que está sometida aun acoso bastante irracional y desenfrenado por parte de la gente que le rodea y estas presiones pueden agotar hasta a aquellas que soportan bien el miedo y que tienen una actitud positiva.Sin embargo, existe el peligro de enfadarse y luchar contra estas presiones, y esto puede ser muy contraproducente cuando lo que se intenta es proyectar una personalidad femenina cálida y alegre.

La asistencia socio-psicológica puede ayudar a estas mujeres a arreglárselas con algunos de estos efectos. Sin embargo, un mejor entendimiento de estos temas, sobre todo entre las comunidades médicas, legales, religiosas y de recursos humanos, reduciría en gran medida el estrés y la sensación de estigmatización que experimentan muchas mujeres TS.

Parientes, amigos y otros que tienen que ver con una persona que transiciona pueden informarse mejor sobre lo que atraviesa esta persona al leer libros tales como Fieles a Nosotras Mismas : Entender la Transexualidad – para Parientes, Amigos, Compañeros de trabajo y Profesionales de Ayuda (en inglés) por Mildred Brown y Chloe Ann Rounsley.

Afortunadamente, para la mayoría de las mujeres TS H a M hay una “luz al final del túnel.” Las dificultades sociales suelen ir apagándose en cuanto completan sus transformaciones de género y se asimilan poco a poco en la sociedad como mujeres. Para optimizar las oportunidades sociales y evitar dificultades sociales innecesarias, muchas mujeres post-operadas desean “vivir en modo furtivo” después de la transición. Hacen esto manteniendo una privacidad estricta sobre su pasado. Los amigos y los compañeros de trabajo que conocen el pasado de una mujer transexual deberían tener mucho cuidado de respetar su deseo de privacidad. También deberían actuar rápidamente para parar los cotilleos de otros que no son tan respetuosos.

Después de haber aprendido un poco sobre la transexualidad, quizás puedas ayudar a otros a entenderlo mejor también. Con una mejor comprensión, las gentes que se preocupan de ello pueden aminorar los problemas prácticos y reducir las dificultades a las cuales se tiene que enfrentar el amigo, estudiante o compañero de trabajo TS durante su transición. Una vez que ha pasado por la transición, la nueva mujer suele asimilarse en la sociedad para vivir, en su mayor parte, una vida bastante normal, pero tanto más feliz.

Una novela maravillosa escrita por Chris Bohjalian, Trans-Sister Radio (disponible en español), ayuda a obtener muchas percepciones nuevas sobre la experiencia transexual de transición de hombre a mujer, y no sólo desde la perspectiva de la mujer misma, sino también desde la de todos que le rodean. La novela de Bohjalian hace su magia al cambiar el diálogo de personaje a personaje en cada etapa del proceso de transición, mostrando como todo el mundo involucrado, o tocado por la situación, experimenta muchos cambios en sus pensamientos, actitudes y respuestas. Se puede utilizar este excelente libro para establecer un contexto común en el cual sea posible comunicarse con gente que tiene la voluntad de aprender en profundidad sobre la transexualidad, la transición y la vida sentimental transexual. Lynn recomienda encarecidamente este libro para las familias y los amigos de mujeres en transición.

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