…o me siento hombre, y me gustan los hombres.

No me gusta relacionar la transexualidad con el “sentirse hombre” o “sentirse mujer”, pues al hablar de “sentimiento” nos estamos colocando en un plano transitorio, en algo que viene y va. Hoy me siento feliz, hoy me siento desgraciado. Hoy siento que te amo, al día siguiente ya no siento nada por ti, o tal vez te aborrezca o te desprecie. La transexualidad no es una cuestión de “sentir”, sino de “ser”. Sin embargo, me gustaría que sólo por hoy demos por válida la expresión “sentir”.

No es una petición vacía. Tiene una razón de ser. Y es que hoy en día creo que ya todos, todas y todes tenemos asumido que puede haber personas que son mujeres, y le gustan las mujeres, o personas que son hombres, y les gustan los hombres. Sin embargo, esta asunción no parece funcionar con las personas transexuales.

Posiblemente el motivo es que para la mayoría de la gente (y para nosotros mismos, en un lugar de nuestro interior que no conocemos bien del todo) una mujer transexual es “un maricón que era tan maricón, tan maricón, tan maricón, que se coló y se pasó al otro lado”. Es decir , en el imaginario popular, la mujer transexual es un hombre al que le gustan tanto los hombres que se convierte en mujer para ser más atractiva. En el imaginario popular, los hombres transexuales no existimos, y aunque se puede pensar que es una bollera tan bollera que ya se ha colado, en realidad los mecanismos de heterosexualidad obligatoria para los hombres transexuales son más o menos los mismos que los que funcionan para los hombres que no son transexuales: la creencia de que si no te gustan las mujeres, no eres hombre. Para ser hombre, te tienen que gustar las mujeres. Esto, leído del revés viene a significar, también, que a quien les gustan las mujeres, es un hombre, incluidas hasta las lesbianas, a las que se suele imaginar siempre como hombrunas y masculinas por definición (excepto en las películas porno).

Sin embargo, si se lee el párrafo anterior con atención, se puede ver que estoy hablando de tres cosas distintas: ser, sentir y gustar. Así que lo primero que tendríamos que hacer es asumir que a las personas que “son” mujeres “de nacimiento” pueden gustarles las mujeres, y a las personas que “son” hombres “de nacimiento” pueden gustarles los hombres, sin que eso disminuya su “mujeritud” u “hombritud” (puesto que estoy hablando de la pertenencia a un sexo concreto, no de como se desempeña un rol de género, que se definiría con “feminidad” o “masculinidad”).

El segundo paso sería reconocer, pues, que el ser no implica el gustar. Ni a todas las que son mujeres les gustan los hombres, ni a todos los que son hombres les gustan las mujeres. La mujer a la que le gustan las mujeres, no es más hombre por ello. El hombre al que le gustan los hombres, no es menos hombre. La atracción hacia las mujeres no sirve para medir como de hombre eres. Sólo sirve para saber qué te gusta y qué no te gusta. Dicho sea de paso, muchas otras cosas que te gustan, tampoco sirven para medir como de hombre eres: que te gusten o no te gusten las motos y los coches, o las flores y las plantas, no define que seas más o menos hombre o mujer. Si así fuese, todos los hombres serían clones de Schwarzenegger, y todas las mujeres Isabel Preysler. El mundo sería muy aburrido.

Como señaló una vez una amiga mía (cuyo nombre hoy no voy a poner, porque creo que lo ostenta sólo en espera de tiempos mejores en que pueda llamarse de otra forma), Madonna y Cristina Almeida son dos personas muy distintas, pero a nadie le cabe duda de que ambas son mujeres.

¿Entonces? El “me gusta” no define el “soy”. El “soy” viene definido por si mismo, y lleva al “me siento”. Una mujer transexual no se siente mujer: es una mujer.

No sé si me explico… Tal vez si digo que las mujeres que no son transexuales (valga la expresión “cisexuales”) también se sienten mujeres, se vea más claro. Hace años había un culebrón, Pasión de Gavilanes, en cuya música de apertura la cantante se preguntaba “¿Quién es ese hombre que me hace sentir mujer?” ¿Quiere esto decir que las mujeres cisexuales pueden no sentirse mujeres alguna vez? ¿O, más bien, que las mujeres cisexuales disfrutan, en ocasiones, de esa sensación íntima de feminidad que las llena de alegría y placer? ¿En qué se diferencia ese “me siento mujer” que pregonan los anuncios de tampones y compresas, o de lociones y productos de belleza femeninos, del “me siento mujer” que pueda enunciar cualquier mujer transexual? En nada.

En los hombres, el “me siento mujer” se enuncia con otras palabras: “yo soy muy macho”. Significa, pues, que el ser más o menos macho, no depende de una cuestión que viene fijada de nacimiento, sino que responde a sentimientos y comportamientos, que se pueden graduar. Comportamientos que pueden ser asumidos por cualquier hombre transexual que diga también de si mismo “yo soy muy macho”, y lo sea.

Queda un último escollo. La pregunta más estúpida de la historia (bueno, no la más estúpida, pero sí una de las finalistas del concurso de la estupidez). Esta sería “si te gustan las mujeres ¿por qué no te quedas como estabas?” Puede ser enunciada por personas transexuales, y por cisexuales también. Hace unas semanas, una amiga transexual lesbiana comentaba en Facebook que otra mujer transexual, de cierta edad, le decía “nosotras nos hacemos transexuales para follar con hombres. Si no te gustan los hombres ¿para qué te cambias de sexo?”

Como dicen que una imagen vale más que mil palabras, te propongo un juego con dos imágenes: en una tenemos Jodie Foster, una mujer a la que le gustan las mujeres. En la otra, tenemos a Arnold Schwarzenegger, un hombre al que también le gustan las mujeres. Pongo las fotos sin nombre, porque el juego consiste en adivinar cual es cual. Si una mujer lesbiana es lo mismo que un hombre heterosexual, debería ser difícil ver la diferencia ¿Tú la ves?

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Si la ves, y te identificas con lo que has visto, o te ha servido para entender a alguna personas trans homosexual (o bisexual, o pansexual), este es un buen momento para que me escribas un comentario.  No es nada raro, ni malo, que te guste quien te guste, incluso si eres trans.

Si conoces a alguien que todavía no ha visto la diferencia entre un hombre heterosexual y una mujer lesbiana, o a quien podría servir este artículo ¡compartelo!

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