Tal vez no lo creas, pero te conozco. Eres joven, aunque ya no te lo crees. Tienes unos veintipico años, quizá treinta y pocos, eres lesbiana, eres mujer, y eres transexual, aunque todavía no te has atrevido a dar el paso de salir del armario. Tal vez lo estás considerando, y hasta puede que hayas dado tus primeros pasos en ese sentido, contándoselo a alguna amiga o a algún familiar. Quizá hasta hayas comenzado a seguir algún tratamiento médico. O, tal vez, ni se te haya pasado por la cabeza, porque crees que jamás tendrás el valor de hacer algo como vivir la vida como mujer.

Entonces, apareció Ella. Ella, a la que le has contado tu Secreto (porque todos los demás secretos parecen tonterías a su lado) y te ha dicho que no le importa. Es más, se ha convertido en tu complice, y te compra ropa y lencería, te ayuda a arreglarte, y cuando estáis en la intimidad de vuestra habitación, te trata en femenino.

A ella le ha enamorado esa parte suave y dulce que hay en ti. La manera gentil en que la miras, y la forma en que no intentas poseerla como si fuese un trofeo que puedes exhibir. Le gusta tu parte femenina, aunque hay algunas cosas que preferiría cambiar. Tal vez desearía que le dejaras tocarte “ahí”, o no quiere que hagáis el amor “como chicas”, así que unas veces cedes tú para complacerla, y otras veces cede ella, porque así es como es el amor.

No importa, porque ella te equilibra. Aguantas toda la jornada llevando tu máscara de hombre, sonriendo a tus amigos, haciendo tu trabajo, hablando del tiempo con los vecinos en el ascensor, escuchando chistes homófobos y comentarios sobre “cosas de hombres y cosas de mujeres”. Pero cuando estás con ella, puedes ser tú, y todo es perfecto. No aspiras a más.

Tal vez te cases con ella, o forméis una familia sin papeles. Quizá tengas la dicha de ser tener hijoscon ella. Decidiréis mantener vuestro secreto también delante de ellos. Y de sus padres, y de los tuyos. Pero a veces te vestirás y juntas saldréis a un bar en algún lugar en que no os conozca nadie. Será maravilloso poder compatir con ella esos momentos tan especiales.

Te conozco, y sé que serás feliz así. Pero también se que dentro de ti, en un rincón en el que no quieres mirar, ni permites que ella entre, es posible que algo vaya creciendo. Y dentro de 15, 20, ó 25 años, es posible que ese algo te desborde y necesite salir inevitablemente. Tendrás 40, 45, 50 años, o tal vez más. Tu cuerpo habrá cambiado, porque eso es lo que los cuerpos hacen sin cesar. Tu rostro, antes suave, se habrá vuelto más duro y masculino. La grasa se habrá instalado en la cintura delgada que te hacía sentir orgullosa en tu juventud, y te mirarás al espejo y le dirás “¡En las caderas! ¡Maldito michelín! ¿No podías irte a las caderas?”. Tendrás pelo donde antes no lo había, y sabrás que los pelos canosos de la barba no se quitan bien con la depilación láser. Por el contrario, los cabellos de tu cabeza tal vez comenzaran a ralear hace algún tiempo, y quizá luego desapareciesen por completo, dejándote una brillante calva, o, al menos, unas prominentes entradas. “Eso” seguirá ahí, cada vez más arrugado y feo. Puede que te preguntes en qué momento tu nariz se convirtió en un boniato. En un puto boniato.

Quizá te divorcies, por algún motivo que no tiene nada que ver, o tal vez ella se vaya demasiado pronto. O, simplemente, ya no aguantes más llevar tu máscara y necesites sacar vuestro secreto de la intimidad de la alcoba. O tal vez nada de eso llegue a ocurrir, y mueras, siendo ya muy anciana, tras haber vivido una vida todo lo plena que podrías desear.

Eres joven, todavía falta mucho tiempo para que eso ocurra, pero muy probablemente ocurrirá¿Cómo crees que te sentirás entonces? ¿Podrás soportarlo bien?

También tengo que decirte que los 40, 45, 50 años o más, no es el final de la vida. Puedes transicionar a esa edad si lo deseas, y no va a ser más fácil, ni más difícil, que cuando eres joven. Ser públicamente transexual es jodido a todas las edades. Ser transexual en la intimidad, también. Menuda papeleta nos ha tocado ¿no? Sin embargo, todo se puede hacer. Podrás elegir la ropa que más te favorezca, aprender a maquillarte y buscar complementos. Tal vez quieras someterte a algunas cirugías (¿mamoplastia, injertos de pelo, cirugía de feminización facial, operación de cuerdas vocales, vaginoplastia?), o tal vez no. Se puede transicionar en la madurez, con orgullo y dignidad.

No obstante, si en verdad ella es Ella, quizá podrías pedirle que te acompañe en tu transición. Si ella es Ella, debería entender que no puede pedirte que te pases la mayor parte de tu vida fingiendo ser quien no eres. Sí, podrías intentarlo…

Pero te conozco, y sé que, más probablemente, no lo vas a intentar, porque estás bien así, porque tienes miedo de perder la felicidad que tienes ahora, porque no quieres pedirle más de lo que te puede dar, porque ya te da mucho. O por lo que sea. Si es así, también está bien ¿Qué puedo decir? Yo hice lo mismo en su momento (aunque, en mi caso, Él no sabía nada, pero creo que si lo hubiese sabido, habría aceptado ser mi cómplice, aunque tal vez a regañadientes). Así que en ese caso, quiero que si en el futuro piensas que hiciste mal, o que perdiste el tiempo, tendrás que saber que no, porque encontrar el amor, aunque sólo sea una vez en la vida, es algo tan extraordinario que seguro que merece ese sacrificio, y mucho más. Porque no todo el mundo lo consigue. Porque una vida en la que se ha amado y te han amado, es una vida con sentido

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